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Al borde del tiempo

Al borde del tiempo

Marina Núñez, Abigail Lazkoz, Weixin Quek Chong, Raquel Algaba, Sandra Val

Imagen: Marina Núñez, Abigail Lazkoz, Weixin Quek Chong, Raquel Algaba, Sandra Val," Al borde del tiempo",2022.

“Ella ha pasado a ser una imagen plana. Ella ha pasado a significarse dentro de una pantalla. Su cabeza gira y gira dentro del plasma. En él vuelve a nacer su pensamiento. ¿Dónde ha dejado su cuerpo? La mujer piensa donde ha dejado su cuerpo. El espejo le devuelve la imagen que esperaba, el cuadro decimonónico le devuelve la imagen que esperaba. La pantalla es un cosmos y es mil espejos y mil cuadros. La máquina habla. Habla porque nosotros tenemos algo que decir. Leemos a través de la pantalla y la pantalla atraviesa el cerebro. ¿Qué queda fuera de la pantalla? ¿qué se construye? La mente se dispersa por la habitación y son los cuerpos los que vuelven a tomar forma sólida. El pensamiento se solidifica por la habitación y toma el cuerpo de una idea”.

 

En 1976 Marge Piercy publica su novela de ciencia ficción Women on the Edge of time, un aclamado hito feminista donde narra la complicada vida de una mujer que puede ver el futuro. Y ella, por un lado, vislumbra la posibilidad de un mundo de equidad racial y sexual en equilibrio con el medio ambiente, y por otro, una sociedad donde la frontera entre personas y mercancías ha sido erosionada.

Hoy más que nunca, somos conscientes de que tenemos que construir los pasos adecuados como la base donde posicionar a nuestras sociedades. Como la mujer protagonista en la novela, las artistas presentes en esta exposición nos ofrecen una visión transformadora de nuestros entornos y de nuestros cuerpos, con la mirada puesta en el futuro. Ya sea recurriendo a la figuración o la abstracción, desde prácticas manuales y milenarias como por medio del new media y la videoinstalación, se interrogan sobre los límites del cuerpo y la mente, formando una especie de ciborg arquitectónico que somatiza el entorno. Un estadio que no permite sino la fluctuación constante entre géneros y territorios. ¿Puede proyectarse un mundo desde el presente? Las obras, interrelacionadas unas con otras, buscan ese entorno de diálogo donde construir sin constricciones: Marina Nuñez, a través de una revisión tecnológica del Still life y el cuerpo ciborg en hibridación con el entrono, muestra bodegones que vuelven a la vida después de morir como queriéndonos indicar que todavía estamos a tiempo de proteger lo que nos rodea. Por otro lado, Sandra Val dota a la relación cuerpo - arquitectura de nuevos significados, recurriendo a materiales como la cerámica, el vidrio o el textil, no solo como parte de una experiencia visual, sino de una percepción háptica que ayuda a construir entornos desde nuevas sensibilidades difuminando las estructuras temporales entre pasado y futuro. Abigail Lazkoz y Raquel Algaba trabajan el dibujo, la instalación, y el objeto escultórico como un todo que juega con las tensiones entre mente y cuerpo, donde la fragmentación de la historia y de nuestro propio organismo nos hace sentir mayor conexión con la influencia exterior como generadora directa de realidades. Weixin Quek Chong recoge lo especulativo del encuentro entre material y cuerpo y las sensaciones de habitar un entorno tecnológico donde el individuo quiere ser avatar y animal y red y rizoma, a la búsqueda de un futuro donde el cuerpo sea algo más que el cuerpo. ¿Sueñan las mujeres con un tiempo sin bordes? La sala de exposiciones virtual busca traspasar esas fronteras donde la mente puede solidificarse y mostrarnos visiones que permanecían ocultas en el universo.

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